I´m becoming you and you are becoming me

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Esta frase me la dijo hoy Akram Ali (mi guía) después de que, al verlo muy estresado durante un caótico traslado en el tuk tuk (rickshaw), apoyé la mano sobre su hombro, me reí y le dije algo que no me acuerdo qué fue pero al parecer sonó muy zen porque gracias a eso le cambió la cara. Después de ese comentario, me di cuenta que sí, que cada vez me estaba convirtiendo más en él, empujando sin miedo a la gente en el metro para entrar al vagón, negociando con los vendedores, abriendo paso entre la gente para entrar a un templo y hasta enseñándole cosas sobre religión que él no sabía. Por otro lado, Akram cantó “witzi witzi araña” todo el día, casi no le costó trabajo aprendérsela, empezó a dominar mi cámara gopro y en lugar de enseñarme el camino con su clásico “this way Mrs. Susana” lo cambió por un “por aquí” seguido de una risa emocionada.

Todo esto lo cuento porque esta frase describe perfectamente lo que aprendí y viví hoy. Este día fue dedicado 100% a la parte religiosa en Delhi, un tema que apasiona especialmente a Akram y del cual, por suerte domina.

La India es uno de los países con mayor diversidad en religión, y esto no es lo que más sorprende, sino la entrega que le tienen, no importa si son musulmanes, hindúes, sikhs, cristianos o lo que sea, ellos salen a las calles a vivir su religión, con vestimenta, tradiciones, devoción y participación en sus templos.
No hay vida en la India sin religión y cada quien vive diferente su día porque las costumbres son muy marcadas.

Sin embargo, debido a la globalización, no es que se hayan perdido, pero si se han modificado, esto porque las ideas que se tenían para cada una de ellas eran muy cerradas y discriminatorias; en el caso del hinduismo, existía el tema de las castas, donde sólo los de las castas de arriba tenían derecho a la educación, y los de las más bajas no podían ni salir a la calle de día y se dedicaban a lavar baños y cañerías. Hoy en día, las castas siguen vigentes en la India, pero la gente de las castas más bajas ya tienen derecho a la educación y a muchas otras cosas.
Según Akram, hay mucha menos discriminación, cada vez se ven y se sienten iguales al subirse al metro, aunque uno traiga un turbante en la cabeza y el otro un punto rojo en la frente.

Lo más lindo de todo, es que ya hasta hay un templo en Delhi que se llama “Templo del loto” ( lo verán al final de las fotos) y está abierto a todas las religiones, de todas partes del mundo, puedes entrar vestido como quieras solamente te piden que obviamente lo hagas sin zapatos, y adentro sólo hay silencio, la idea es que cada quien medite en lo que crea, porque en este templo se cree que sólo hay un Dios, que es el Dios de todas las religiones del planeta. Este templo promueve la unión humana, la unión con una energía superior, y la conciencia de que todos somos iguales.
Yo no soy de la opinión de que desaparezcan las religiones, pero si me encanta la idea de que todos fuimos creados por lo mismo, que las religiones fueron creadas por el hombre y que si vemos al de al lado con los ojos cerrados y el alma abierta, podemos ver más.

Así qué por eso, hoy me parezco más a Akram, sólo bastó ponerme 2 días en sus zapatos para entenderlo y aprender de él, y a pesar de que él es musulmán y yo católica, a los 2 nos hace reír igual la canción de “witzi witzi araña”.

Nota: quiero corregir un error que escribí en mi post pasado, me referí a los que son de la India como hindúes y esto es incorrecto, son Indios, los hindúes son los que practican el Hinduísmo, esto apenas me lo aclararon hoy.

Bendiciones para todos.

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