Crecí con esta advertencia por parte de mi mamá, y no es ningún reproche, al contrario, que lindo tener a alguien que quiera cuidarte y protegerte.

Seguramente lo mismo le dijo a ella su mamá y la mamá de su mamá.
Siempre hice caso, porque cuando no lo hacía ¿qué creen que pasaba? pues me enfermaba, tal como lo predecía mi mamá. Así es que crecí predisponiendome a las enfermedades, creyendo que si comía un helado me podía enfermar de la garganta, si comía en la calle podía enfermar de la panza y así muchos ejemplos más. Lo que nunca le enseñó la mamá de su mamá a la mamá de mi mamá, es que la mente es mucho más poderosa que cualquier otra cosa y que si la entrenamos, podemos controlar nuestro cuerpo y así nuestro cuerpo puede volverse mucho más fuerte.

Aquí en la India todos van descalzos, incluso por el piso frío, se bañan diario en el río que de verdad está congelado, comen comida de la calle, y viven rodeados de mucha suciedad. Con esto no estoy diciendo que no debamos cuidarnos y vivir dentro de ambientes limpios y seguros, mi punto va más enfocado hacia que nuestro cuerpo aguanta, es una maravilla, siempre y cuando nos hagamos conscientes de esto.

Mientras yo vengo cargando desde México con el “Microdyn” para desinfectar todas las noches por 12 horas el agua con la que me enjuago la boca al lavarme los diente, la gente de aquí toma agua del río. Mientras yo cargo con el “alcohol anti bacterial” para todo, ellos comen con la mano, incluso después de ir al baño y haberse limpiado sólo con agua (no usan papel sanitario).

Observando todo esto, volviéndome más consciente de mi cuerpo y mente y rompiendo con hábitos del pasado, tomé una decisión.
Una mañana, Swami Ji nos dijo que al día siguiente iríamos al Ganges a meditar y a meternos, que el sabía que el agua estaba demasiado fría ya que de donde íbamos a ir estaban muy cerca los Himalayas, donde nace este río. Yo inmediatamente me cerré, mi primer pensamiento fue: “¿qué? ¿Está loco?” Llevo 3 semanas tomando vitaminas envuelta en una cobija todo el día y alejándome de las 20 personas que están con gripa en el ashram para no enfermarme, ni muerta me meten a ese río”. Y por supuesto, me imaginé enferma, en cama, perdiéndome del curso.

Al día siguiente nos despertamos temprano, mi inconsciente guardó en la mochila ropa para cambiarme y una toalla, aunque yo “ya sabía que no me iba a meter”. De camino al río me sentí tan feliz, avanzamos por las caóticas calles de la India y me llené de mucha energía positiva, recordé mis malos tiempos en Fox y lo bien que este viaje me estaba haciendo, así es que al llegar y ver el río, me llene de su magia y le prohibí a mi cuerpo enfermarse. Sentí la conexión que tengo con él y me cayó el veinte que mi cuerpo es mío, y que si yo no quiero informarme, no lo voy a hacer.


Así es que después de meditar, me quité la chamarra, agarré la gopro, voltee a ver a mis amigas que estaban igual de nerviosas que yo, nos agarramos de las manos y corrimos hacia las heladas aguas.
¿Qué sentí? Todo menos frío, me llené de energía y adrenalina, no dejé de gritar y brincar, me llené de risa, luz y salud, sí, de salud,a pesar de las aguas heladas. Salí y me volví a meter una segunda vez, en ningún momento sentí frío y lo mejor de todo es que ESTOY MÁS SANA QUE NUNCA.

Postearé el video en Facebook para que compartan este momento conmigo, porque por aquí no me deja.

Bendiciones y salud para todos.

 

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